Aprovecha tu reloj biológico con el sistema 90 20 90
Ruben L. Jaimes abril 5, 2018

En nuestro artículo anterior, vimos algunas prácticas que te ayudarán a ser una persona más productiva, entre ellas revisamos de manera rápida y breve que trabajar en intervalos de 90 minutos puede ser de gran ayuda para mejorar nuestros resultados. Es una práctica, cuando menos, interesante. Es por eso que considero importante explicar el porqué esta práctica puede hacer de ti una persona más productiva.

¿Alguna vez has sentido que durante tu jornada el tiempo no corre adecuadamente? Pueden ser diez minutos que se sienten como treinta, o veinte que se sienten como cinco.  ¿Te has preguntado por qué sucede ésto? Resulta que existen ciclos biológicos que no están sincronizados. Por ejemplo, nuestro ritmo cardiaco está ajustado al sistema de 24 horas, es por eso que cuando se acelera o se ralentiza, nos sentimos mal, como si nos saliéramos del ciclo normal del tiempo. Existen otros ciclos biológicos que duran menos de 24 horas, se les llama, ciclos ultradianos.

Es aproximadamente un lapso de 90 minutos en el que nuestro cuerpo se encuentra en plena gloria. Es en este tiempo en el que estamos completamente activos, nuestra creatividad e ingenio están en su punto máximo, y nuestra resistencia tanto física como emocional es mayor, lo que se traduce en tolerancia al estrés. Podríamos decir que en este tiempo somos más productivos en prácticamente todos los sentidos, incluso nuestro humor y estado de ánimo mejoran. ¿Pero después de esos 90 minutos qué sucede?

Pasados los 90 minutos, nuestro cuerpo necesita un pequeño descanso, 20 minutos serán suficientes. Para simplificar, nuestras frecuencias cerebrales son altas durante 90 minutos y en los siguientes 20, las frecuencias son bajas. Los científicos creen que estos periodos están regidos por el nivel de potasio y sodio. El cerebro necesita de estos elementos en sus células para producir señales eléctricas, lo que significa que tus niveles de sodio y potasio  influyen directamente en tu cerebro. Y he aquí lo interesante del asunto. El cerebro es un verdadero drenador de recursos. A pesar de que sabemos que todo nuestro cuerpo trabaja de manera prácticamente mécanica, no hay que olvidar que el alma máter de todos nuestros procesos, es el cerebro. Realizar un esfuerzo excesivo tanto físico como mental, exige demasiado a nuestro cerebro, y si tomamos en cuenta el drenador de recursos que es, tarde o temprano se perderá el balance de sodio y potasio, y es justo aquí cuando nos sentimos completamente desconcentrados y exhaustos.

El pequeño descanso de 20 minutos es lo que nuestro cuerpo necesita para balancear nuevamente los recursos y arrancar nuevamente en un nuevo lapso de 90 minutos. Es así como se forma este sistema 90 – 20 – 90. Identifica tus lapsos, y, literalmente, trabaja a tu propio ritmo. No lo digo yo, diversos estudios han comprobado que trabajar bajo este estándar no sólo te hará más productivo, te hará más “feliz”,que aunque en un principio suene como algo cursi y banal para la producción, a largo plazo resulta fundamental.

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