El “X Y” de la organización para tu empresa
Ruben L. Jaimes marzo 22, 2018

Cuando llega el momento de organizar nuestro proyecto, negocio o empresa, podemos encontrarnos con la duda: ¿cuál es la mejor opción? Sin atentar en contra de esquemas y patrones que tenemos establecidos y nos han funcionado antes, la duda surge porque la historia, de cierta manera, popularizó una ideología que dice algo así: “los trabajadores entregarán mejores resultados si se les obliga a trabajar más”. Esto en principio puede parecer cierto, y hasta obvio, pero hay una línea muy delgada entre pedir resultados y explotar a un trabajador. Renombrando al último concepto, aparece la que, a grandes rasgos, se conoce en teoría organizacional como; teoría X.

La teoría X está centrada en la productividad. En cierto sentido, trata al trabajador como una máquina de producir, a la que constantemente se le debe indicar qué debe hacer y cómo hacerlo. Su fin es únicamente incrementar los números a través de procesos operativos que, entre poco y nada, velan por la situación, el bienestar, la resistencia o la capacidad de los trabajadores. Puede parecer algo siniestro y hasta inhumano, pero a esta práctica organizacional, le debemos algunas prácticas que han sido de gran utilidad en las industrias. Una de ellas es la producción en cadena, en la cual, a cada trabajador se le asigna una tarea específica, que será continuada por alguien más, formando así, la cadena de producción

Por otro lado, la teoría ”Y” va por lo contrario. No se centra en los métodos operativos. Se centra en los procesos administrativos, que, según la teoría, es donde recae el verdadero peso de la productividad. En esta teoría, el trabajador es tratado como un “humano”. Mientras que en la X el trabajador era considerado como un ser que sólo trabajaría si se le exige, y que dejaría de hacerlo en cuanto se le descuidase. La teoría Y profesa que los trabajadores, por sí mismos, tienen todo lo necesario para realizar sus tareas de forma correcta, pues éstas son parte de ellos desde que ingresan a la organización. Como cada factor que forma parte de nosotros, la calidad de las tareas desarrolladas será proporcional a “cómo nos sentimos”. En esta teoría se le da un peso importantísimo al trabajador como persona y su sentir en la empresa, pues la idea es que una persona que se siente bien, trabaja bien.

El choque entre teorías, literalmente ofrece dos polos opuestos, mientras que una no tomó nada de consideración en el estado de un trabajador, la otra basa parte importante de su idea prácticamente en ello. Pero, volviendo a la pregunta inicial ¿Cuál es la mejor opción?

La respuesta es: ambas. Seguramente, al momento de leer, pensaste en todas las desventajas que trae consigo cada una de las teorías. Ahora piensa en las ventajas que cada una tiene, y de qué característica se obtiene esa ventaja. Puedes formar una estrategia de organización que se adapte a tu empresa o negocio. Existen miles de manuales, publicaciones, infografías (e incluso artículos como éste) que pretenden enseñarte el modelo correcto para organizar tus proyectos, pero seguirlos al pie de la letra, no garantiza el éxito, pues dichas recomendaciones parten de ejemplos prácticos que no son tu proyecto, de situaciones que no son tu contexto, y de cabezas que no son la tuya. En otras palabras, tú sabes las metas y oportunidades de tu proyecto, tú conoces a tu gente y sus capacidades, tú conoces tus propios objetivos. No está mal obtener servicios de consultoría o ayudas de manual, pero el éxito de todo proyecto depende de las prácticas multidisciplinarias, las prácticas dependen de la organización, y la organización depende de una cabeza, depende de ti.

               

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