La importancia de la comunicación en tu organización
Ruben L. Jaimes marzo 21, 2018

Para nadie es secreto que todo sistema, ya sea que hablemos de un ecosistena, una computadora, el propio cerebro, y claro, una organización, tiene y necesita del flujo de información para que cada componente funcione como debe de funcionar. Si bien el flujo de información es apenas una pieza de todo este rompecabezas llamado comunicación, no deja de ser el significado por excelencia del concepto.

En una organización puede existir la comunicación descendente o ascendente

      En el modelo descendente, los mensajes vienen desde arriba para llegar a los miembros y nada más, mientras que en el ascendente los demás miembros también pueden participar. En términos prácticos, en el primer modelo, es el superior o superiores, quienes estipulan las normas y órdenes que los miembros deben seguir, suponiendo entonces, que el superior sabe exactamente qué es lo mejor para su organización y cómo obtenerlo; sin permitir la participación de los subordinados, ni tomando en cuenta sus propuestas y/u opiniones.

     Por el lado contrario, el modelo ascendente permite que los miembros restantes participen en la toma de decisiones, tengan  iniciativa de proponer ideas y tengan un rol un poco más importante que sólo ser un empleado. Para los teóricos, este modelo trae mejores resultados, pues el miembro conoce en primera persona la situación que le rodea en el papel en que se desempeña, y, por tanto, puede tener la experiencia suficiente de proponer la opción más viable para su área. Lo anterior brinda al trabajador un sentido de pertenencia que le motiva para seguir desarrollando su papel de la mejor manera.

     Comparemos una organización con el cuerpo humano, los canales de comunicación son como las neuronas, transportan los estímulos y respuestas que el cerebro comprende para mandar todo lo necesario al resto del cuerpo, que en este ejemplo, serían los clientes y proveedores. Si el flujo de comunicación funcionase de manera lineal, el cerebro daría órdenes mecánicas al resto del cuerpo, sin tomar en cuenta la información que recibe de éste para realizar las actividades. Para que quede más claro, cuando vemos una taza de café y la queremos tomar, es la vista la que manda la ubicación exacta al cerebro para que pueda indicar al brazo dónde la debe de tomar. Si el cerebro no toma en cuenta esa información, el brazo se movería sin control, poniendo el riesgo, (literalmente, sobre la mesa) de quemarnos.  El desastre externo al cuerpo (quemarnos, tirar el café, romper la taza, etc.), es equivalente al desastre que se puede provocar en el ambiente externo de nuestra organización, por mencionar un ejemplo; problemas con clientes y proveedores. Es por eso, que una organización con mala comunicación, es un como un cerebro sin neuronas.

     Aunque también hay modelos que se pueden representar gráficamente, donde encontramos  los; lineales, circuitos y los que están conetados en todas las unidades. El fin fundamental de la comunicación en una organización es que cada miembro reciba la información total para realizar su papel, y a la vez funciona como una herramienta del factor humano para optimizar el ambiente de tu organización, y en paralelo, la productividad.

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