3 sencillas prácticas para ser más productivo
Ruben L. Jaimes abril 3, 2018

Ya hemos visto algunos hábitos y acciones que te pueden ayudar a ser una persona más productiva. Para cerrar esta serie de artículos, el día de hoy toca revisar una serie de prácticas que podrás usar a tu favor en orden de satisfacer ese deseo de ver mejores resultados.

       Saber decir: “NO” puede ser muy difícil, no sólo en cuestiones laborales, pues en nuestro día a día nos encontrams ante cientos de decisiones que se reducen a un  o a un no. Dar el no como respuesta puede resultar sencillo si hablamos de una decisión personal, pero el verdadero problema recae en el momento en que otra persona, (puede ser un familiar, amigo o compañero), nos deja entre la espada y la pared con alguna petición. Quién no se ha enfrentado ante aquella situación incómoda en que alguien te solicita algo que tú en realidad no quieres hacer, pero terminas aceptando, literalmente “por no decir que no”. Hasta las personas más directas, que no reparan en negarse cuando no lo quieren, se han enfrentado a esto cuando la persona adecuada se los pide. Para no seguir con detalles, en un ambiente laboral, saber decir no es fundamental para mejorar tu productividad, pues una de las que cosas que puedes evitar principalmente con esta práctica, es el multitasking (tema que ya hemos tratado en artículos anteriores). Decir no, evita que incorporemos más actividades de las planeadas, y por tanto, ayuda a concentrarnos en el plan de trabajo que ya teníamos estipulado para un día en concreto. Claro que no pretendo que niegues absolutamente todo lo que se te presente, pues eso iría en contra de mi objetivo principal, lo que sí hay que hacer, es tener un sentido crítico que te ayude a decidir si realmente debes aceptar las peticiones o no. Esta práctica, si se realiza bien, en un mediano plazo fomentará la confianza y el profesionalismo de tu equipo de trabajo.

Si hay algo que hace diferente los trabajos de hoy a los de hace 100 años ¿Qué sería? ¿Nuevas políticas laborales? Sí. ¿Nuevas profesiones y oficios? También. Prácticamente todo es diferente en la cuestión laboral actual comparada a la del siglo anterior. Pero hay algo que nos hace diferentes de hace 50 años, tal vez 30 e incluso 20. Es algo que está en constante innovación.  Estoy hablando de la tecnología, que actualmente se ha incorporado de manera casi metastásica en todos los ámbitos laborales, y ha reducido considerablemente la complejidad de las tareas. Es en este punto donde hay que hacer que la tecnología trabaje para nosotros. El software es una herramienta universal, cada uno es desarrollado con un fin específico, y a lo largo de los años, se crean paquetes de software que se complementan entre sí y nos simplifican lo que puede llegar a ser una gran tarea. Entiendo que en un mundo rodeado de tecnología, se crea que nos está absorbiendo, pero en realidad, nosotros controlamos la tecnología, nosotros hacemos la tecnología. El punto aquí, es no tener miedo a aprender a usar las nuevas herramientas digitales; es como una inversión, si dedicas algo de tiempo en aprender, cuando sepas usarlo, tendrás el control sobre el nuevo mundo digital, y podrás usarlo a tu favor.

La última práctica que te recomiendo es trabajar en intervalos de 90 minutos. Esto tiene una base científica, pero para no entrar en términos complejos, simplemente explicaremos el ciclo ultradiano. En su versión más básica, podemos decir que este ciclo se controla por un balance de sodio y potasio durante intervalos de 90 minutos. Y aquí es donde entra lo interesante del asunto, el cerebro humano es uno de los órganos que más recursos utiliza, siendo precisamente el sodio y el potasio elementos importantes para su funcionamiento. Trabajar en exceso provoca el desiquilibrio químico que nos hace sentir fatigados o desconcentrados, prácticamente porque nuestro cerebro está implorando por un “break” que sirve como factor redentor para que los niveles de sodio y potasio vuelvan a la normalidad y así, poder continuar con nuestro trabajo en condiciones.

Estas prácticas te ayudarán a mejorar tus resultados, pero recuerda que hay que estar dispuestos y seguir esforzándonos, pues no existe fórmula alguna que nos haga más productivos por arte de magia, porque al final, un buen resultado no depende de los recursos o los procesos, depende de la pasión, y nuestro esfuerzo.

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